martes, 6 de diciembre de 2011

Tienta culos, o algo así.


Tentacoli (1977).

Y por fin nos vamos a dar un empacho de buenos actores, John Huston (¿que haces aquí por Dios?), Henry Fonda, Shelley Winters... Debieron de subir mucho las cuotas mensuales en el Asilo de ancianos como para convencerles en participar en este truño, pero de hecho les convencieron. El objetivo como en toda película de bicho de finales de los 70 y principios de los 80 era claro, fusilar una vez mas "Tiburón" a ver si el público picaba. Spielberg había dado con una mina de oro, y todos se pusieron a picar en la misma zona, aunque de hecho la mayoria de las veces no daban con el filón sino con el cagadero de la mina (como en este caso) y lo que extraían era caca.
Otra de las grandes modas de aquella época era contratar para las pelis de catástrofes, actores con nombre pero bastante abueletes para que dieran saltos de aquí para allá en medio del hundimiento del Poseidón, el gran incendio del rascacielos, la erupción volcánica o entre las meriendas del pulpito (como en este caso).

La ineptitud fílmica, de manos de los italianos inutiles de turno, roza a gran altura, con unos efectos tan mayestáticos que en las grandes escenas de acción pulpera no hay forma de enterarse que coñetas pasa, y están acunadas con una banda sonora que debierón mangar de una peli porno de los años 50, que cuando no distrae por no tener nada que ver con lo que se ve, te hace partirte la caja con su horripilancia. Y lo peor, el pulpo no sale en total ni un minutico... con las risas que puede causar un octopodo de estos de plástico, pues ni eso.

Momento climático: La pierna que aprieta.

Y momento para pescar este nuevo bicho que navega por el proceloso mar emulante: Tentacoli - dual esp. eng. - Cutrefilms 605.

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