domingo, 30 de diciembre de 2007

El cazador intrépido y el oso maricón (fábula).

Va un cazador por el bosque proceloso, armado con su escopeta de un solo tiro. Viste en plan Rambo: camuflaje, gorro verde y demás. En la hombrera se lee: "Nasido pa matar", como dicen los lejías. Avanza así por la foresta, cauto, el arma dispuesta, cuando ve a un oso que está al pie de un árbol, roncando la siesta: un oso adulto, normal, pardo. De infantería. Al verlo, nuestro cazador se acerca de puntillas como el gato Silvestre, apunta el chopo y desde tres o cuatro metros de distancia le arrea un escopetazo. Y le falla. Al oír el tiro, el plantígrado abre un ojo, mira al cazador, abre el otro ojo, se levanta sacudiéndose las ramitas de pino y las hojas secas de la pelambre, y le dice: "Chaval, has tenido mala suerte. Soy un oso gay, o sea , maricón. Y no me gusta que me disparen a la hora de la siesta. Así que, para escarmentarte, ven aquí, que te voy a hacer reina por un día." Y dicho y hecho; el oso agarra al cazador y zaca. Lo sodomiza.

El cazador ardido en los bajos traseros se toma el asunto con escasísima deportividad. "¡Venganza!", grita cuando corre al pueblo más cercano, que casualmente es Eibar. Llega, entra en una armería y pide un fusil mataosos de cinco tiros. Echa atrás el cerrojo y con mano airada mete los cartuchos. Clac, clac, clac, clac, clac. Se va a enterar, piensa tomando de nuevo el camino del bosque. Se va a enterar. Avanza así nuestro intrépido y vengativo cazador entre los árboles, el fusil dispuesto para la sarracina, los ojos inyectados en sangre. Y al fin divisa al oso maricón que está de espaldas, entretenido con un panal de rica miel al que da golosos lengüetazos, ajeno a la tragedia que se cierne sobre su vida, y a lo peligroso que se ha vuelto el planeta azul. El caso es que se aproxima con sumo tiento el cazador, apuntando a la osuna cabeza. No quiere fallar, así que se acerca más, y más y más. Está a un metro, y el oso sigue a lo suyo. Entonces, con una risa locuela, resuelto al escabeche, el cazador grita de nuevo "¡venganza!", y aprieta cinco veces el gatillo. Bang, bang, bang, bang, bang. Le pega cinco tiros como cinco sartenazos al oso. Y el muy cenutrio falla los cinco. Entonces el oso se vuelve despacio, con mucha flema, y se lo queda mirando. "Hombre -dice- pero si es mi amigo el escopetero asaz". Luego se le acerca, sonriente. "Pues ya sabes, chaval -dice-. Yo Tarzán, tu Jane. Cinco tiros son cinco ñaca-ñacas. Ven, mi vida". El cazador intenta largarse, pero el oso, que es muy ágil aunque no lo parezca, da una especie de salto de ballet y lo trinca. Luego se lo calza cinco veces, una detrás de otra. Cling, cling, cling, cling. Cling.

Imagínense ahora a ese cazador volviendo al pueblo -esta vez camina ya con cierta dificultad camino de la armería. Ese cazador que entra en la tienda gritando "venganza" como un cenutrio descosido. Esa ametralladora que compra. "¿Cuántos tiros le pongo?", pregunta el armero. "Doscientos", responde. Imagínense luego a ese cazador camino del bosque con la ametralladora colgada, poniéndose alrededor de los hombros y el cuello, con manos temblorosas por la cólera, las cintas de reluciente munición. "¡Venganza!". Y ahora imagínense ese bosque donde canta el mirlo, o lo que cante, y donde las ardillas, asustadas y tímidas en sus ramas, ven pasar al cazador con cara de jinete del Apocalipsis. "¡Venganza!", grita de nuevo el Rambo. Llega así hasta el oso, que es un oso maricón, sí, pero culto, y en ese preciso instante se encuentra leyendo una autobiografía de Manuel Canduela. Y sin más, a un palmo de su cabeza, le dispara la cinta entera. Ratatatatatat. Doscientos tiros, uno detrás de otro, sin respirar. Y le falla los doscientos. Entonces el oso lo mira, chasquea la lengua, cierra el libro y se levanta despacio, como con desgana. Luego se acerca un poco más al cazador, que se ha quedado de pasta de boniato, le pasa un brazo peludo por los hombros, y le pregunta, en tono de confidencia: "Venga, colega. Sé sincero... Tú aquí no has venido a cazar, ¿verdad?".

(Recogido de un artículo de Perez Reverte con levísimos retoques)

10 comentarios:

Yulifero Marmol dijo...

Lo siento anónimo, pero a tu comentario meto tijera. Me queda claro que no te gusta ZP. Tampoco es mi sueño de gobernante, pero este blog no es una cancha de debate politico. Las puyas las tiro yo, y las críticas van contra mi (si son razonables se publican). De todas maneras, te aclaro que precisamente este cuento se publicó al socaire de meternos en el fregado de la guerra de Irak por el señor Aznar (que tampoco es mi sueño de estadista). Y la introducción esta recortada para evitar el debate... solo quiero contar un chiste. Las quejas contra ZP depositarlas en las urnas estas próximas elecciones y las loas igual.

Gabriela Zayas dijo...

Vengo nada más a desearte feliz 2008 y a agradecerte otra vez todos tus desvelos houseros.
Abrazos.

Yulifero Marmol dijo...

gracias gabriela, a ti y a todos un feliz 2008, sobre todo con salud y amor :)

octopo dijo...

Buen relato amigo Yulifero, el Sr. Perez Reverte es la caña, que bien pone las banderillas.

Por cierto Yuli, Feliz año, y que este años nos traigas nuevo cutre film.

Yulifero Marmol dijo...

igual, feliz año octopo, preparo un inedito traducido a oreja, pero es un rollo muy pesado, aunque estoy seguro de que te va a gustar :)

Mery dijo...

Jajaja

Buenisima la fábula!

FELIZ AÑO!!

octopo dijo...

Pues andaba buscando subs para Ratman, pelicula italia sobre como su nombre indica un hombre rata, interpretado por Nelson de la Rosa, el hombre mas pequeño del mundo.

Pero la busqueda ha sido infructuosa, tan solo he encontrado copia en italiano y otra en ingles con subs en japones, seguire buscando...

Yulifero Marmol dijo...

pues pasamelos en ingles bendito...
sera la primera vez que traduzco del ingles ;)

octopo dijo...

Que va Yulifero, es audio en ingles y subs en japones

Yulifero Marmol dijo...

bueno, tomo nota de la existencia a ver que se puede hacer con ella