miércoles, 3 de diciembre de 2014

El maratón decembrino.

Señores, estamos en diciembre, mes entrañable por excelencia, por el frío, las visitas de las cuñadas, los sobrinos, la trágala de compras de turrón y otras chuminadas que luego languidecen en el fondo de un armario sin que nadie se arranque a echarles el diente y por supuesto a precios astronómicos, los regalos inútiles de los que te vengas gastando una pasta gansa en otros tantos regalos inútiles y toda esa parafernália y demás eventos consuetudinarios que acontecen en la rua. Y nada mejor que un aluvión de cine cutresco para animaros, de aquí a fin de año procuraré serviros un plato diario, y ya que me he saltado el día dos, hoy toca parejita, niño y niña.

Funky monkey (2004).

Y vamos con una de esas comedias tan monas con bichos, en esta ocasión un chimpancé, y que nos cuenta la siguiente historia:

Clemens es un chimpancé superinteligente que está siendo entrenado por un laboratorio que aparentemente pretende hacer de él un agente de la ley, pero cuyo objetivo real es convertirlo en una arma peligrosa de dominación mundial. Con la ayuda de Alec, su cuidador, y de Michael, un niño superdotado, Clemens tratará de escaparse del laboratorio.

En realidad es una variante de Karate Kid pero en esta ocasión el kid es un mono, al que un maestro karatekero maloso intenta convertir en un super ninja al servicio del mal. ¿Cual es la ventaja de un ninja chimpancé? Pues está claro, solo  cobra de sueldo bananas. 

La película no es mas tonta porque no se entrena para ello, está dirigida al público infantil, al que los productores de este engendro consideran que son todos retrasados soplaboyas y por ello las tontunerías se acumulan como la chatarra en un cochecito de bebes conducido por un rumano. Eso si, hay algo que os sorprenderá, ¡los malosos son hábilmente derrotados!

 Y vamos con la trama mononinja.

 A la que añadiremos unas gotitas de amoríos adolescentes.

 Y el inevitable triunfo de la monobondad.
 


Animal crackers (1930).

Junto a tanta comedia horrorosa, y siguiendo ese ciclo aún inconcluso de los hermanos Marx, pues traeremos una de risas de verdad. Como en casi todas las de ellos el argumento da lo mismo, aunque se puede decir que el capitán Spaulding regresa de una de sus legendarias aventuras para ligar con la ricachona de turno, asunto que se verá complicado por la desaparición de un valioso cuadro y las normales zapatiestas que suceden cuando los Marx están de visita.


Con la inmortal entrada del intrépido Spaulding dando coces.

Como poca introducción mas necesita, ya la teneis emulizada en: Animal Crackers (1930) - audio esp. eng. - Cutrefilms 1526 .mkv

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